BABEL DIGITAL - Viernes 11 de Octubre de 2013
Elecciones 2013
Los Curas en opción por los pobres convocó a
"no votar por el liberalismo" y destacó al Kirchenrismo

En la web oficial del grupo
de los curas en opción por los pobres figura el documento oficial
de cara a las elecciones del 27 de octubre. En este sentido, en el texto, los
sacerdotes destacaron los avances sociales durante los gobiernos kirchneristas.
Asignación Universal por Hijo, crecimiento de la producción y el empleo o los
planes Conectar Igualdad o Pro.Cre.Ar, fueron algunos de los puntos
reconocidos.
No obstante, agregaron las asignaturas pendientes en la coyuntura actual y, al
respecto, señalaron a la inflación y a la mejora en la distribución de la renta
y de la movilidad social.
“En política se eligen `proyectos´, es decir, propuestas del país que
queremos, y los medios para lograrlo. Como grupo de curas, no imaginamos ni
queremos un proyecto que no pretenda ser cada vez más inclusivo, en el que los
pobres sean no solamente destinatarios de buenas políticas sino verdaderos
protagonistas”, indicaron, en uno de los párrafos.
En igual camino argumentativo, los sacerdotes de la iglesia católica nucleados
en este movimiento explicaron que en un “proyecto se tiene en cuenta de dónde
se viene, en dónde se está y hacia dónde se quiere ir”.
“Invitamos a todas y todos a recordar las consecuencias funestas del
neoliberalismo de los 90, continuación de lo empezado en la dictadura
cívico-militar, y alertamos ante los intentos visibles o encubiertos que
pretenden que volvamos a esa `noche oscura´. No hace falta demasiada memoria
para recordar cómo ese proyecto hundió el país y provocó hambre, desocupación,
injusticia, desigualdades y muerte”, observaron.
Finalmente, y entre muchos otros tramos de la nota publicada, el grupo de Curas
en opción por los pobres aseveró que “como creyentes cristianos no pueden
olvidar la Doctrina Social de la Iglesia a la hora de decidir un voto”. “Y
-añadieron- en estos valores podemos coincidir también con muchos no cristianos
o no creyentes de nuestra patria. No podemos pensar en votar proyectos basados
en la autodenominada ortodoxia económica del libre mercado. El proyecto
económico liberal se opone a la mirada cristiana, ya que la libre competencia y
la acumulación de lucro se convierten en absolutos en pos de los cuales”,
consignaron. (Redacción de Babel)
A continuación se reproduce textual el comunicado de los Curas en opción
por los pobres:
Mensaje a la sociedad argentina con motivo de las próximas elecciones
legislativas del 27 de octubre
En nuestro pasado encuentro nacional de curas, en agosto, hicimos llegar
a la sociedad un mensaje con motivo de los 30 años de democracia. Celebrando
una nueva jornada electoral el próximo 27 de octubre, quisiéramos invitar –en
ese mismo marco- a nuestras hermanas y hermanos argentinos a reflexionar
juntos:
En política se eligen “proyectos”, es decir, propuestas del país que
queremos, y los medios para lograrlo. Como grupo de curas, no imaginamos ni
queremos un proyecto que no pretenda ser cada vez más inclusivo, en el que los
pobres sean no solamente destinatarios de buenas políticas sino verdaderos
protagonistas.
En un “proyecto” se tiene en cuenta de dónde venimos, dónde estamos y
hacia dónde queremos ir. Invitamos a todas y todos a recordar las consecuencias
funestas del neoliberalismo de los 90, continuación de lo empezado en la
dictadura cívico-militar, y alertamos ante los intentos visibles o encubiertos
que pretenden que volvamos a esa “noche oscura”. No hace falta demasiada
memoria para recordar cómo ese proyecto hundió el país y provocó hambre,
desocupación, injusticia, desigualdades y muerte.
Reconocemos muchos logros en nuestro momento presente, como la
recuperación de la producción y el empleo, el mejoramiento de los principales
indicadores sociales; la discusión del salario en paritarias; la Asignación
Universal por Hijo y madres embarazadas; el plan Conectar Igualdad y el plan
ProCreAr; una más justa movilidad jubilatoria, y la recuperación de la
jubilación solidaria; el lugar dado a la Educación y la importancia que las
escuelas primarias y secundarias tienen a lo largo y ancho del país: en 10 años
se sextuplicó el presupuesto educativo y se crearon nueve universidades
públicas y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; la
mayor presencia del Estado en inversiones para beneficio público y control de
la actividad privada o en la re-estatización de algunos servicios, ya que las
empresas deben servir a un proyecto de país y no a los arbitrios del capital.
Sabemos que falta mucho todavía. Observamos limitaciones en lo referido
a la desvalorización del poder adquisitivo del salario afectado por la
inflación y la necesidad de una más justa distribución de la renta y la
movilidad social ascendente que siga disminuyendo los niveles de pobreza; la
incidencia negativa del empleo no registrado, aun cuando se ha reducido
significativamente desde fines de 2003; el acceso a la vivienda y la tierra
como derechos constitucionales por encima de las imposiciones del mercado.
Como creyentes cristianos que somos no podemos olvidar la Doctrina
Social de la Iglesia a la hora de decidir un voto. Y en estos valores
podemos coincidir también con muchos no cristianos o no creyentes de nuestra
patria. No podemos pensar en votar proyectos basados en la autodenominada
ortodoxia económica del libre mercado. El proyecto económico liberal se opone a
la mirada cristiana, ya que la libre competencia y la acumulación de lucro se
convierten en absolutos en pos de los cuales “se sacrifica todo, acentuando
la desigualdad y la marginación de las grandes mayorías” (Puebla 194). Un
proyecto inclusivo no consiste en dar migajas a los pobres, porque “no se
trata sólo de dar lo superfluo a quien está necesitado, sino de ayudar a
pueblos enteros -que están excluidos o marginados- a que entren en el círculo
del desarrollo económico y humano; esto será posible no sólo utilizando lo
superfluo que nuestro mundo produce en abundancia, sino cambiando sobre todo
los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras
consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad” (Centesimus Annus 58). El
papa Francisco ha señalado también que “la adoración del antiguo becerro
de oro ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero
y en la dictadura de la economía sin un rostro y un objetivo verdaderamente
humano” (Discurso a los embajadores de Kirguistán, Antigua y Barbuda,
Luxemburgo y Botswana, 16/5/2013).
Los cristianos no podemos votar proyectos basados en el liberalismo
económico que acentúen el individualismo y la primacía de la ganancia personal.
Hemos de fijar la mirada en proyectos colectivos e inclusivos, con fuerte
presencia del Estado como garante de lo público y regulador de la igualdad de
oportunidades desde la justicia social y el bien común, ya que la propiedad
privada no es un dogma intocable, debe tener un sano límite impuesto por la
necesidad de todos. Dice el Concilio Vaticano II que “Dios ha destinado la
tierra y cuanto ella contiene para el uso de todo el género humano. Por
consiguiente, los bienes creados deben llegar a todos de una manera equitativa,
dirigida por la justicia y acompañada por la caridad” (Gaudium et Spes
69). La propiedad privada es un derecho secundario, el único derecho
natural primario es el destino universal de los bienes. Para Jesús de Nazaret
la acumulación de ganancia no puede ser un fin en sí mismo, los bienes deben
circular, y la economía no puede estar desconectada de la
sociedad: “¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; ¿y para
quien será lo que has acumulado?" (Lc 12,20)
Sabemos que en una campaña electoral muchos candidatos y candidatas
intentan convencer al público que resolverán todos los problemas (apoyados por
asesores de imagen venidos del ámbito del marketing publicitario que venden
tanto electrodomésticos como personas), pero son en realidad globos inflados
sin sustancia o sin proyecto visible y público. Invitamos a nuestros hermanos y
hermanas a escuchar propuestas y no slogans pegadizos y agradables a los oídos
pero vacíos de contenido como cuando se habla livianamente de la
"inseguridad" o de "la plata de los jubilados". Recordando
que estas elecciones definen cargos legislativos y no ejecutivos, alentamos a
los candidatos a expresar a la sociedad sus ideales, sus proyectos y el modelo
de país que defienden. Debemos exigir como ciudadanos que los candidatos
propuestos digan clara y explícitamente qué van a hacer, cómo lo van a
hacer, y con qué recursos, y que –escuchando atentamente- sepamos elegir la
propuesta que según nuestro criterio, mejor defienda a los pobres. Si bien es
cierto que la corrupción y la deshonestidad pueden opacar las buenas ideas e
incluso frustrarlas y se debe trabajar para erradicarlas, tampoco podemos caer
en la tentación -inducida por muchos- de desestimar el decisivo valor de la
política como herramienta necesaria para construir futuro. Si se imponen
conceptos con cierto fundamento en la realidad pero superficiales) tales como
“los políticos son todos corruptos”, estaremos abonando el terreno para las ideas
autoritarias, economicistas, antipopulares y antidemocráticas.
Deseamos fervientemente una jornada electoral desarrollada como fiesta
democrática, en armonía y en paz, sin menospreciar la enorme alegría de vivir
en libertad para expresar nuestras ideas y convicciones políticas a través del
voto.
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